Derrota humillante

Argentina jugó un pésimo partido en su visita a Bolivia, y fue goleado por la selección local por 6 a 1.
Los números hablan por sí solos en un partido donde desde el primer minuto se pudo ver con claridad un equipo que, pese a sus limitaciones, encerró a Argentina contra su arco y convirtió, poco a poco, a Carrizo en el mejor jugador visitante. Por eso no sorprendió cuando apenas pasados los diez minutos de juego, Marcelo Martins capitalizó uno de los tantos errores de la defensa argentina y abrió la cuenta. Lucho González igualó el marcador mediante un tiro de media distancia que contó con la complicidad del arquero boliviano, pero fue solo un espejismo, porque Botero de penal -infracción de Zanetti- y Da Rosa de cabeza pusieron el 3-1 antes del entretiempo.
Se pensó que las palabras de Maradona en el vestuario podían cambiar la situación y el empate estaba aún al alcance, pero todo pronóstico positivo se rompió conforme fue avanzando el tiempo. Botero anotó dos veces más y aumentó la ventaja a 4 goles, y sobre el final un disparo lejano de Torrico, una de las figuras del encuentro, selló el resultado: 6-1, la más apabullante derrota del equipo argentina en Eliminatorias.
Poco más se puede decir de un partido que quebró todas las leyes del fútbol. La altura es un tema complejo, pero en la altura hubo equipo que lucharon y ganaron, incluso en estas Eliminatorias. Tendrá mucho para pensar Diego, que puso en cancha un equipo al que no se le cayeron ideas de ningún tipo, dependió de la individualidad de Messi, tampoco la pegó con los cambios y tuvo un orden de juego con muy poco trabajo táctico.
Si bien en éstos partidos cualquier análisis individual sobre los jugadores es casi innecesario, debemos remarcar que, en relación al Gran DT, los únicos jugadores que vieron cancha fueron Papa -desde el arranque, un pésimo partido-, Angeleri y Montenegro -ambos ingresaron en el segundo tiempo, con el partido ya perdido-.



















